domingo, 6 de mayo de 2012

Adiós vieja compañera.

Tu codicia amenazaba mi presencia. Tu ira acompañó a mi desdicha de la mano,
 y la condujo por aguas turbias hasta un puente a pique de caer.
Tu usura asesinó algunas de mis caricias. Moriste. Y contigo mi pena.
Hoy abro los ojos, y mis oídos, sordos a tus necias palabras, sólo oyen música por tu lejanía.
Mis dedos pintan flores en tu alma moribunda, y riegan los cardos que crecen en tu tumba.
Ya no más, nunca más...

2 comentarios:

  1. Se llevo tu pena pero no tu arte para dibujar con letras...enhorabuena por emprender este rincón y darnos el placer de leerte...

    ResponderEliminar