Noches de luz; mañanas de oscuridad.
Miradas de juguete tras besos de verdad.
Intuiciones equívocas; palabras sin maldad.
Caricias carentes de cualquier amistad.
Caminos sin recorrer; senderos de traición.
Ojos que se mueven en cualquier dirección.
Parejas acomodadas, tras años de relación.
Cortesías aprendidas casi por obligación.
Palabras comunes, sencillas y austeras.
Elogios inventados por unas rameras.
Divanes gastados; rebosantes carteras.
Madrugadas cargadas de culpas caseras.
Espíritus infieles, para cada habitación.
Caras pintadas de oscura decepción.
Espejos testigos; reflejos de pasión.
Costumbres aprendidas en cada rincón.
Y fueron felices...
Y comieron perdices...
domingo, 13 de mayo de 2012
domingo, 6 de mayo de 2012
Adiós vieja compañera.
Tu codicia amenazaba mi presencia. Tu ira acompañó a mi desdicha de la mano,
y la condujo por aguas turbias hasta un puente a pique de caer.
Tu usura asesinó algunas de mis caricias. Moriste. Y contigo mi pena.
Hoy abro los ojos, y mis oídos, sordos a tus necias palabras, sólo oyen música por tu lejanía.
Mis dedos pintan flores en tu alma moribunda, y riegan los cardos que crecen en tu tumba.
Ya no más, nunca más...
y la condujo por aguas turbias hasta un puente a pique de caer.
Tu usura asesinó algunas de mis caricias. Moriste. Y contigo mi pena.
Hoy abro los ojos, y mis oídos, sordos a tus necias palabras, sólo oyen música por tu lejanía.
Mis dedos pintan flores en tu alma moribunda, y riegan los cardos que crecen en tu tumba.
Ya no más, nunca más...
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