viernes, 10 de agosto de 2012

Aliados de la oscuridad

Impasible, imparable.
Dedicaste todos tus movimientos a felicitar a mi existencia.
Quieres despertarme de mi letargo prolongado...
... y abres tus manos llenas de espinas? Ya se secarán.

Has encontrado la brecha. No puedes pasar. No pases.
Está todo por medio y no hay sitio, ni en el suelo.
En una servilleta arrugada he escrito mis deseos. Sueña.

Desnudo, ancogojado por no dormir. Hace calor.
Relatas cuentos sobre absurdos dragones que sólo tú crees,
y creas...  Y antes de intentar ni siquiera vencerlos, ¿lloras?

Empiezo a terminar de soñar, pues es más duro sentir que ver.
Quiero una copa de vino. Ribera, a ser posible.
Y quita las sillas de mi alrededor, que me apetece beber solo.
Hay momentos que no me los arrebatará ni el mismísimo Tiempo.
Este es uno de ellos, y él y yo hemos llegado a un acuerdo.

Ya logro verte con claridad, en la lejanía; en la distancia..
Me río y tú ni te enteras. Ya basta, he perdido mucho y ya no más.
Las cosas cambian, por suerte. Ya erré suficiente.

-¿Me das la cuenta?. Quédate el cambio. Y todo lo que puedas...

...si puedes!