Desnuda, tímida, enmarcada en lo impropio, en lo políticamente incorrecto. Luchadora de titanes contra hombres, de lo feliz y lo infeliz, de lo inacabado contra el tiempo, de la locura contra la cordura.
Trabajas en palabras aun por inventar, en frases aun por construir adornadas con parafernalias amigas del alejamiento. Y sonries, víctima de esa "alegría" que has creado a base de olvidos e ignorancias.
Cortaste gritos de dolor con cantos de sirena y alimentaste noches de pesadillas con incesantes lágrimas a cientos de miles de kilómetros, cuando todavía ni la mañana se había atrevido a pronunciarse.
Tu dulce existencia vivirá siempre carente de su última luz, o de la primera, mientras tapas ese hueco con compañas nuevas, pagadas con expresiones lacrimógenas, que subrayan mi culpa. Y en un atisbo de serenidad podré mirarte a los ojos para decirte:
Soy libre, o por lo menos, lo seré... algún día!