Noches de luz; mañanas de oscuridad.
Miradas de juguete tras besos de verdad.
Intuiciones equívocas; palabras sin maldad.
Caricias carentes de cualquier amistad.
Caminos sin recorrer; senderos de traición.
Ojos que se mueven en cualquier dirección.
Parejas acomodadas, tras años de relación.
Cortesías aprendidas casi por obligación.
Palabras comunes, sencillas y austeras.
Elogios inventados por unas rameras.
Divanes gastados; rebosantes carteras.
Madrugadas cargadas de culpas caseras.
Espíritus infieles, para cada habitación.
Caras pintadas de oscura decepción.
Espejos testigos; reflejos de pasión.
Costumbres aprendidas en cada rincón.
Y fueron felices...
Y comieron perdices...
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